CUBERA, UNA ASOCIACION AL
SERVICIO DEL BIENESTAR COLECTIVO
CLARIN DE QUINTES destaca los
valores que unen a ambas asociaciones
La Asociación CUBERA, Amigos
del Paisaje de Villaviciosa, es muy nombrada entre
nosotros; no en vano lleva cerca de veinticinco años de
actividad, implicada en la defensa de valores
colectivos. Pero tal vez no sea tan conocida en la
profundidad de sus bases y de su filosofía y es lo que
la Asociación CLARIN, de Quintes, quisiera poner de
relieve con la concesión de la llámpara de oro este
año.
Defender el medio ambiente se ha
hecho hoy una necesidad perentoria. Las señales de
alarma sobre el calentamiento de la tierra y las
repercusiones que no sólo puede tener sino que ya va
teniendo son alarmantes. Una impensable catástrofe puede
dar al traste a con la vida, que ha costado tantos miles
de millones de siglos y que, no lo olvidemos, somos
nosotros mismos. No es alarmismo apocalíptico; es algo
advertido científicamente. Frente a esto, hay dos
actitudes negativas; una, a grande escala, es la de los
países poderosos que no quieren aceptar las limitaciones
que ese peligro impone. Otra, la de cada uno de
nosotros, en la práctica de cada día, cuando
insensatamente echamos sobre el medio la contaminación
del orden que sea. De esos pocos de cada uno y de cada
día se va acumulando muerte para el planeta.
Pues bien, sensibilizar hacia el
cuidado que la vida requiere de todos y cada uno, es una
tarea en la que se vuelcan miles de asociaciones e
iniciativas en todo el mundo. En esa línea está CUBERA,
que así lo proclamó desde el principio. Cuando aquí no
se hablaba del desarrollo sostenible, esta Asociación
introdujo entre nosotros ese discurso; recordemos el
concurso de Ideas para un desarrollo sostenible en
Villaviciosa con indicaciones y sugerencias que hoy
ya están de boca de todos.
En este orden de cosas, es
innumerable cuanto a la sombra de sus iniciativas se ha
dicho en beneficio de la Ría, un fenómeno singular y de
gran relieve en la biogeografía de Asturias. Una riqueza
que no sabemos cuidar ni apreciar, pero que cada vez se
muestra como más importante para el equilibrio biológico
de la cornisa cantábrica. Esta Asociación ha contribuido
a darnos con conciencia de ello en sus publicaciones, en
sus jornadas, en sus denuncias. El que hoy CLARIN de
Quintes le entregue un galardón no es tanto un premio
cuanto el aliento para que continúe en esa tarea, y sin
duda nuestro compromiso con sus fines, que son de
todos.
Estamos asistiendo a un
desarrollismo constructivo que conduce – como se
denuncia ya- a nuestra “marbellización”. Es una
carrera insensata que puede terminar con el Paraíso
Natural. No somos conscientes de que el medio no lo
resiste todo, por potente que sea; no recapacitamos en
las repercusiones negativas que ese proceso conlleva. Y
no solamente en cuanto al medio físico, escenario de
nuestra vida que puede mantener o perder su calidad en
capítulos tales como la salubridad, la insuficiencia de
servicios y recursos naturales, sino también el aluvión
de gentes con las consiguientes inseguridades que ya se
experimentan en otros lugares que han vivido esos
procesos; es más: en la caresía que esas aglomeraciones
producen. En esta perspectiva, asociaciones como CUBERA
tienen por delante un campo de lucha que merecen de
todos nosotros el reconocimiento y el apoyo, porque no
es fácil su quehacer y sí muchas veces comprometido.
CLARIN, de Quintes, comparte con
CUBERA otros fines que ésta ha atendido permanentemente.
La cultura, en todos sus niveles, pero especialmente
nuestra cultura autóctona: etnografía, toponimia,
folclore, arte y artesanía, investigación y difusión de
la historia, exaltación de nuestras posibilidades de
desarrollo para impulsar su explotación razonable. En
esos caminos estamos y en esa ruta esperamos contar con
la compañía de este colectivo ilustrado.
Sabemos que el próximo número de
su revista, que es ya el número 39, dedicará sus páginas
centrales a una idea en la que nos sentimos directamente
aludidos. Es la idea de cómo hacer para que en el siglo
XXI la aldea sea un ámbito de vida posible y
privilegiado. Puede serlo, sin duda, pero ello requiere
unas condiciones tanto materiales como de dinámica
social que hemos de crear. Infraestructuras
comunicativas y de medios, que si bien ya existen en el
inventario de bienes del mundo, aún no son algo que esté
aquí a la mano. Y dinamización social y cultural que
nosotros podemos decir con orgullo que constituye el fin
al que CLARIN de Quintes viene consagrando esfuerzos
porque es su razón de ser. Es este un campo de
reflexión que nos desafía a todos porque en el diseño
de ese modelo nos jugamos no sólo el bienestar sino
incluso el provenir. Saludamos, pues, esta iniciativa
de CUBERA y aportaremos nuestra reflexión basada en una
experiencia acreditada para encontrar ese diseño que
convierta el Paraíso Natural en Paraíso cultural, en un
ámbito apetecible para vivir.
No es este el primer galardón que
recibe la Asociación maliayesa. A lo largo de su
vida ha sido galardonada por numerosas entidades, si
bien es cierto que no ha hecho ruido por ello y ha
preferido ser premiadora a ser premiada. Pero todos
recordamos la cúspide que alanzó cuando fue merecedora
del Premio Pueblo Ejemplar de Asturias, que le entregó
en Valdediós Su Alteza el Príncipe de Asturias, en
jornada memorable para todos. Es una referencia en el
tiempo pasado, pero podemos decir que CUBERA mantiene el
nivel, que aquel galardón no fue flor de escaso durar,
sino que ha sabido hacerse merecedora de aquella
denominación con estilo y con altura. El mantenimiento
de esa ruta es motivo de que CLARIN, de Quintes, ponga
hoy sus focos sobre esta Asociación.
Finalmente, hemos de destacar un
rasgo que tal vez se nos pase desapercibido. Es el
carácter positivo que tienen las actuaciones de CUBERA.
Repiten en los últimos años su resistencia decidida a
editar ‘premios limón’ como a veces les sugieren. Pero
lo agrio no está en los tinteros de esta Asociación.
Prefiere dar distinciones, premios (‘Aldea Más Guapa’,
ha sido imitado por otras muchas entidades privadas y
públicas). Porque entiende que es más eficaz y, desde
luego más humano, subrayar lo que se hace bien, reforzar
lo correcto, destacar aquello que merece avalorarse e
imitarse que no echar encima de los otros la censura.
Por eso y por cuanto ello supone
de buen pensar y de buen hacer, CLARIN de Quintes siente
la satisfacción de poner en el palmarés de CUBERA esta
llámpara. Con la intención de que el brillo de su
oro sirva para todos como faro de esos valores que aquí
se definen y así se defienden.
CLARIN.
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