Pueblo Ejemplar Objetivos Suscripción
 
<<Pueblo Ejemplar de ASTURIAS>> 1991 por la Fundación Principado de Asturias
   

 


Coro ‘Manín’ marinero de Lastres.

A la Banda de Música de Villaviciosa.
En ella ha resurgido la vieja agrupación musical, de tan grata memoria. Superando toda clase de dificultades, los actuales gestores merecen de todos el apoyo y el impulso que necesitan, correspondiente a la complacencia con que se disfruta de sus ejecuciones.

Al Coro ‘Manín’ marinero de Lastres.
En él la querida villa costera expresa el gusto del colorido musical, del pintoresquismo de su pueblo, que la ha convertido en una referencia insoslayable de la Comarca de la Sidra. En esta distinción se da una vez más lo de Villaviciosa a Lastres, Lastres a Villaviciosa.
 



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DISTINCIONES de CUBERA.


A don Roberto Fernández Fernández, por su admirable obra de marquetería, en que reiteradamente recrea edificios emblemáticos, personajes y momentos significativos de la vida de Villaviciosa, con la calidez de un cariño hondamente sentido.

A la edición del Quijote de Valdediós, notablemente a su grafismo que, si en lo formal exhibe colores en que se observa influencia de los ‘beatos’ así como los utilizados por el diseño grá¬fico y la publicidad actuales, introduce como observadores de las escenas a numerosos seres –sorprendidos, tristes, burlones, escépticos- del mudo animal.
Esta única edición asturiana de la obra inmortal, de texto depurado, impecable en su realización, contribuye con toda dignidad a la conmemoración del IV Centenario de la obra de Cervantes.

A la Fundación José Cardín, por su trabajo en pro del patrimonio monumental de Villaviciosa, tanto en La Casina como en la exposición del Románico; asimismo por la impecable rehabilitación de su sede.
En esta Fundación, de la que tanto cabe esperar, se consagra un espíritu de mecenazgo, ejercido durante más de un siglo, en beneficio de la cultura de Villaviciosa.

PREMIO Aldea más Guapa: Barriu de Caés, en Sanxusto.
Trabayando en andecha o sextaferia esti pequeñu pobláu, con presencia de xente mozo, na restauración de espacios comunes, y en especial na conservación de numerosos elementos del nuestru patrimoniu etnográficu -fornes, hórrios y paneres- presenten al barriu de Caés como un exemplu a siguir dayures.
 

 

 

ENTREGA DE DIPLOMAS. 13 DE OCTUBRE DE 2005. HOTEL CRISTAL 

Socios de CUBERA, Amigos.

Señoras, Señores.

A más de uno podrá extrañar que al entregar unas distinciones y un premio que intentan subrayar cuanto de positivo estimamos que se está haciendo, señalemos realidades que juzgamos negativas y por tanto dignas de corregirse.

Alguna vez comentamos la propuesta recibida de dar premios ‘limón’ en paralelo a estas distinciones que podrían calificarse de ‘naranja’. Pues bien, ni limón ni limonero. La acidez ya la ponemos todos cada día y, desde luego, no estamos dispuestos a premiar –ni por vía irónica- lo ácido, lo amargo, lo desagradable.

Y, junto a ello, nos vemos a veces incomprendidos porque otorgamos distinciones, en positivo, porque al lado de lo premiado subsisten realidades no tan dignas de resaltar precisamente.

Obviamente, de hacer caso de todos, una sola conclusión se nos ofrece: no hacer nada. Esta Asociación, persiguiendo los fines que se propuso, coherente con su trayectoria de más de veinte años, pone los focos sobre cuatro o cinco objetos que testimonian un trabajo, un saber hacer, con gusto, con cariño, con el fin  de hacer de nuestro hábitat algo cada vez más agradable. En definitiva, mejorar la calidad de vida.

Pues bien, antes de comentar las distinciones de este año, sentimos la obligación de denunciar, aunque sea sumariamente, situaciones que en nuestra asamblea se pusieron de relieve, con el encargo de que las denunciáramos y exigiéramos a la autoridad responsable su remedio.

Diríamos que hoy cunden las alarmas en nuestro concejo.

Celebróse la asamblea anual de CUBERA el día 30 de septiembre y en la lógica de sus planteamientos se inventariaron diversos problemas que tiene Villaviciosa. Si alguien pretendiere que una asociación ciudadana  -que nace para salir al paso de problemas y vehicular reivindicaciones-, se desparramare en loas y elogios, habría errado el punto de vista. Como otras entidades ciudadanas, la de Amigos del Paisaje de Villaviciosa, desde su propia óptica, busca la mejora de condiciones de vida de propios y aun de extraños.

Pues bien, ninguna falsa prudencia puede contener el impulso de denunciar los males de la patria mía. Y aquí, haylos, vaya si los hay. Comenzando por uno que nuestros visitantes asiduos comprenden y padecen: ese complejo problema llamado Rodiles; que lo menos es lo del aparcamiento (a no ser que las ‘soluciones’ que se cantan lo conviertan en remedio peor que la enfermedad). Tiene Rodiles problemas de limpieza, que no sólo es el arenal que cada mañana veraniega se limpia; hay unas dunas protegidas y convenientemente cercadas, convertidas ya en el basurero  más impresentable, y que la autoridad competente no limpia. Problemas de limpieza y también de higiene. Lo venimos denunciando con tanta pertinacia como exigua respuesta. Si Rodiles no es un espacio sólo de uso local, sino regional y  el ayuntamiento soporta cargas para las que no tiene recursos –como aquí se dice- pues que lo plantee y negocie a otros niveles. Pero el verano de 2006 debe encontrarnos con unos dispositivos adecuados a los problemas de ese complejo problema en que se ha convertido Rodiles. Y lo mismo, proporcionalmente, las otras playas.

Los aledaños de la ría, en toda su extensión no están atendidos en cuidado y limpieza que se merecen. Hay zonas que están particularmente afectadas de descuido flagrante, núcleos de población o barrios en que la situación es hiriente. Por no poner más que un ejemplo, la zona del puente Güetes. Y lo traigo aquí por expresa petición de los vecinos.

Lo mismo en tono mayor podemos decir de los pueblos o aldeas. Vertidos de purines, instalaciones pecuarias no reglamentadas. Aguas entrantes sin las debidas condiciones de salubridad. Aguas salientes sin las debidas cautelas de infraestructura sanitaria. Los pozos sépticos, mientras sean unos cuantos, pase; pero cuando han proliferado por centenares, estamos asistiendo a un fenómeno de irresponsabilidad grave. Los médicos de este municipio han podido apreciar la concurrencia de determinadas enfermedades de diagnóstico grave, derivadas sin duda de estas condiciones. No quisiéramos llegar a  deplorar una epidemia.

Cuando hablamos de ‘paisaje de Villaviciosa’ no nos referimos a contemplación romántica de bellos panoramas; hablamos de bienestar, desplegado en múltiples ítems. Así lo dijimos desde el principio, desde los albores de CUBERA, y lo mantenemos. La contaminación de nuestro medio no sólo es la de basuras, detritus, humos, degradación de aguas por vertidos deletéreos. Hablamos también de contaminación acústica, que tiene factores perfectamente controlables, hoy  incontrolados. Que por medio de la villa o en una aldea discurra –a la velocidad que se le antoje- una moto, produciendo un ruido estridente, agresivo, es una contaminación intolerable. Y esto sucede reiteradamente, cada día y cada noche. A ciencia y conciencia de la autoridad competente; ante sus narices por decirlo coloquialmente. Con lo cual, aquella cosa que se puso como gran objetivo de convertir a Villaviciosa  en una ciudad tranquila  se queda en pura engañifa, porque cada vez nos alejamos más de tan seductor objetivo.

Que en el nuevo sistema de retirada de basuras desparecieran en pocos días doscientos cubos, es algo que nos deber sonrojar como pueblo si no lo denunciamos. No sabemos si fue uno sólo quien lo hizo doscientas veces o fueron doscientos vecinos quienes una vez se apropiaron  los cubos redondos, negros; eso explica la sustitución por los verdes actuales, sellados y numerados. (Parece que alguno de estos ha desparecido ya). De todos modos sí pone en evidencia  algo que comprobamos a diario. Y es que tan reprobable conducta se produce porque se tiene la convicción de impunidad, por falta de ejercicio de la autoridad.

Añádanse rudos de los patinetes en la noche, el tráfico de  camiones, las ferias y fiestas rompiendo con sus charangas y ruidos lacerantes, las peleas de litrona. Y obtenemos la fórmula peculiar, la versión  local,  de una  ‘ciudad tranquila’.  Paradójicamente esto se da en calles y plazas que fueron tradicionalmente tranquilas, sosegadas, recoletas. Hoy son ruidosas  en especial en la noche.

Y además son calles con suelos de inseguro caminar. Pues, si no, dígannos cómo persisten las losas del Güevu, las de los laterales de Sol y Agua, resbaladizas. ¿Se han contado las caídas, los percances a que han dado lugar, el grave riesgo de accidentes lesivos? ¿Es tan difícil abujardar esas losetas? Ya que vamos perdiendo la tranquilidad, ¿no podríamos ganar en  seguridad?

Algunos comienzan a temer que el Plan Estratégico no fue más que un juguete para entretenernos. Y, si bien su virtualidad se verá contrastada con el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, de largo recorrido, lo que hoy vemos en otros renglones de la gestión local contradice la filosofía de aquel Plan Estratégico.

De esto, entre  otras cosas, debatió la asamblea de CUBERA, con mandatos determinados de denunciar estas situaciones. Esta es la primera respuesta a ese mandato. Y estas son, señoras, señores, las gotas de limón que ponemos en el menú de hoy.

 

 

 

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