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Coro ‘Manín’ marinero
de Lastres.
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A la Banda de Música
de Villaviciosa.
En ella ha resurgido la vieja agrupación
musical, de tan grata memoria. Superando
toda clase de dificultades, los actuales
gestores merecen de todos el apoyo y el
impulso que necesitan, correspondiente a la
complacencia con que se disfruta de sus
ejecuciones.
Al Coro ‘Manín’
marinero de Lastres.
En él la querida villa costera expresa el
gusto del colorido musical, del
pintoresquismo de su pueblo, que la ha
convertido en una referencia insoslayable de
la Comarca de la Sidra. En esta distinción
se da una vez más lo de Villaviciosa a
Lastres, Lastres a Villaviciosa.
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DISTINCIONES
de CUBERA.
A don Roberto Fernández
Fernández,
por su admirable obra de marquetería, en que
reiteradamente recrea edificios emblemáticos,
personajes y momentos significativos de la vida de
Villaviciosa, con la calidez de un cariño hondamente
sentido.
A la edición del Quijote de
Valdediós, notablemente a su grafismo
que, si en lo formal exhibe colores en que se
observa influencia de los ‘beatos’ así como los
utilizados por el diseño grá¬fico y la publicidad
actuales, introduce como observadores de las escenas
a numerosos seres –sorprendidos, tristes, burlones,
escépticos- del mudo animal.
Esta única edición asturiana de la obra inmortal, de
texto depurado, impecable en su realización,
contribuye con toda dignidad a la conmemoración del
IV Centenario de la obra de Cervantes.
A la Fundación José Cardín,
por su trabajo en pro del patrimonio
monumental de Villaviciosa, tanto en La Casina como
en la exposición del Románico; asimismo por la
impecable rehabilitación de su sede.
En esta Fundación, de la que tanto cabe esperar, se
consagra un espíritu de mecenazgo, ejercido durante
más de un siglo, en beneficio de la cultura de
Villaviciosa.
PREMIO Aldea más Guapa:
Barriu de Caés, en Sanxusto.
Trabayando en andecha o sextaferia esti pequeñu
pobláu, con presencia de xente mozo, na restauración
de espacios comunes, y en especial na conservación
de numerosos elementos del nuestru patrimoniu
etnográficu -fornes, hórrios y paneres- presenten al
barriu de Caés como un exemplu a siguir dayures.
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ENTREGA DE DIPLOMAS. 13 DE OCTUBRE DE 2005. HOTEL
CRISTAL
Socios de CUBERA, Amigos.
Señoras, Señores.
A más de uno podrá extrañar que al entregar unas
distinciones y un premio que intentan subrayar
cuanto de positivo estimamos que se está haciendo,
señalemos realidades que juzgamos negativas y por
tanto dignas de corregirse.
Alguna vez comentamos la propuesta recibida de dar
premios ‘limón’ en paralelo a estas distinciones que
podrían calificarse de ‘naranja’. Pues bien, ni
limón ni limonero. La acidez ya la ponemos todos
cada día y, desde luego, no estamos dispuestos a
premiar –ni por vía irónica- lo ácido, lo amargo, lo
desagradable.
Y, junto a ello, nos vemos a veces incomprendidos
porque otorgamos distinciones, en positivo, porque
al lado de lo premiado subsisten realidades no tan
dignas de resaltar precisamente.
Obviamente, de hacer caso de todos, una sola
conclusión se nos ofrece: no hacer nada. Esta
Asociación, persiguiendo los fines que se propuso,
coherente con su trayectoria de más de veinte años,
pone los focos sobre cuatro o cinco objetos que
testimonian un trabajo, un saber hacer, con gusto,
con cariño, con el fin de hacer de nuestro hábitat
algo cada vez más agradable. En definitiva, mejorar
la calidad de vida.
Pues bien, antes de comentar las distinciones de
este año, sentimos la obligación de denunciar,
aunque sea sumariamente, situaciones que en nuestra
asamblea se pusieron de relieve, con el encargo de
que las denunciáramos y exigiéramos a la autoridad
responsable su remedio.
Diríamos que hoy cunden las alarmas en nuestro
concejo.
Celebróse la asamblea anual de CUBERA el día 30 de
septiembre y en la lógica de sus planteamientos se
inventariaron diversos problemas que tiene
Villaviciosa. Si alguien pretendiere que una
asociación ciudadana -que nace para salir al paso
de problemas y vehicular reivindicaciones-, se
desparramare en loas y elogios, habría errado el
punto de vista. Como otras entidades ciudadanas, la
de Amigos del Paisaje de Villaviciosa, desde su
propia óptica, busca la mejora de condiciones de
vida de propios y aun de extraños.
Pues bien, ninguna falsa prudencia puede contener el
impulso de denunciar los males de la patria mía. Y
aquí, haylos, vaya si los hay. Comenzando por uno
que nuestros visitantes asiduos comprenden y
padecen: ese complejo problema llamado Rodiles; que
lo menos es lo del aparcamiento (a no ser que las
‘soluciones’ que se cantan lo conviertan en remedio
peor que la enfermedad). Tiene Rodiles problemas de
limpieza, que no sólo es el arenal que cada mañana
veraniega se limpia; hay unas dunas protegidas y
convenientemente cercadas, convertidas ya en el
basurero más impresentable, y que la autoridad
competente no limpia. Problemas de limpieza y
también de higiene. Lo venimos denunciando con tanta
pertinacia como exigua respuesta. Si Rodiles no es
un espacio sólo de uso local, sino regional y el
ayuntamiento soporta cargas para las que no tiene
recursos –como aquí se dice- pues que lo plantee y
negocie a otros niveles. Pero el verano de 2006 debe
encontrarnos con unos dispositivos adecuados a los
problemas de ese complejo problema en que se ha
convertido Rodiles. Y lo mismo, proporcionalmente,
las otras playas.
Los aledaños de la ría, en toda su extensión no
están atendidos en cuidado y limpieza que se
merecen. Hay zonas que están particularmente
afectadas de descuido flagrante, núcleos de
población o barrios en que la situación es hiriente.
Por no poner más que un ejemplo, la zona del puente
Güetes. Y lo traigo aquí por expresa petición de los
vecinos.
Lo mismo en tono mayor podemos decir de los pueblos
o aldeas. Vertidos de purines, instalaciones
pecuarias no reglamentadas. Aguas entrantes sin las
debidas condiciones de salubridad. Aguas salientes
sin las debidas cautelas de infraestructura
sanitaria. Los pozos sépticos, mientras sean unos
cuantos, pase; pero cuando han proliferado por
centenares, estamos asistiendo a un fenómeno de
irresponsabilidad grave. Los médicos de este
municipio han podido apreciar la concurrencia de
determinadas enfermedades de diagnóstico grave,
derivadas sin duda de estas condiciones. No
quisiéramos llegar a deplorar una epidemia.
Cuando hablamos de ‘paisaje de Villaviciosa’ no nos
referimos a contemplación romántica de bellos
panoramas; hablamos de bienestar, desplegado en
múltiples ítems. Así lo dijimos desde el principio,
desde los albores de CUBERA, y lo mantenemos. La
contaminación de nuestro medio no sólo es la de
basuras, detritus, humos, degradación de aguas por
vertidos deletéreos. Hablamos también de
contaminación acústica, que tiene factores
perfectamente controlables, hoy incontrolados. Que
por medio de la villa o en una aldea discurra –a la
velocidad que se le antoje- una moto, produciendo un
ruido estridente, agresivo, es una contaminación
intolerable. Y esto sucede reiteradamente, cada día
y cada noche. A ciencia y conciencia de la autoridad
competente; ante sus narices por decirlo
coloquialmente. Con lo cual, aquella cosa que se
puso como gran objetivo de convertir a Villaviciosa
en una ciudad tranquila se queda en pura
engañifa, porque cada vez nos alejamos más de tan
seductor objetivo.
Que en el nuevo sistema de retirada de basuras
desparecieran en pocos días doscientos cubos, es
algo que nos deber sonrojar como pueblo si no lo
denunciamos. No sabemos si fue uno sólo quien lo
hizo doscientas veces o fueron doscientos vecinos
quienes una vez se apropiaron los cubos redondos,
negros; eso explica la sustitución por los verdes
actuales, sellados y numerados. (Parece que alguno
de estos ha desparecido ya). De todos modos sí pone
en evidencia algo que comprobamos a diario. Y es
que tan reprobable conducta se produce porque se
tiene la convicción de impunidad, por falta de
ejercicio de la autoridad.
Añádanse rudos de los patinetes en la noche, el
tráfico de camiones, las ferias y fiestas rompiendo
con sus charangas y ruidos lacerantes, las peleas de
litrona. Y obtenemos la fórmula peculiar, la
versión local, de una ‘ciudad tranquila’.
Paradójicamente esto se da en calles y plazas que
fueron tradicionalmente tranquilas, sosegadas,
recoletas. Hoy son ruidosas en especial en la
noche.
Y además son calles con suelos de inseguro caminar.
Pues, si no, dígannos cómo persisten las losas del
Güevu, las de los laterales de Sol y Agua,
resbaladizas. ¿Se han contado las caídas, los
percances a que han dado lugar, el grave riesgo de
accidentes lesivos? ¿Es tan difícil abujardar esas
losetas? Ya que vamos perdiendo la tranquilidad, ¿no
podríamos ganar en seguridad?
Algunos comienzan a temer que el Plan Estratégico no
fue más que un juguete para entretenernos. Y, si
bien su virtualidad se verá contrastada con el nuevo
Plan General de Ordenación Urbana, de largo
recorrido, lo que hoy vemos en otros renglones de la
gestión local contradice la filosofía de aquel Plan
Estratégico.
De esto, entre otras cosas, debatió la asamblea de
CUBERA, con mandatos determinados de denunciar estas
situaciones. Esta es la primera respuesta a ese
mandato. Y estas son, señoras, señores, las gotas de
limón que ponemos en el menú de hoy. |
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