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El Románico, se desarrolla cronológicamente en los siglos XI y XII pero con unos límites poco definidos y atendiendo a las zonas. En el siglo XII vemos como se gesta el estilo a partir de las tradiciones prerrománicas locales, de ahí que el primer Románico (1000-1073) no tenga una unidad, la excepción la constituye el Primer Románico meridional influenciado por la arquitectura lombarda. El traslado de la Corte a León supone cambios importantes pero no desde el punto de vista religioso ya que en Oviedo sigue habiendo una sede obispal. Además las fundaciones monásticas son muy numerosas en los siglos XI y XII pero muchas de estas fundaciones partían de iniciativa noble, que deseaban llevar una vida religiosa dentro de la casa familiar y para lo que no precisaban de grandes construcciones. Prácticamente todos los monasterios surgen de esta forma hasta el Concilio de Collanza (1.054) con el que se pretende regular la vida monástica y se acojan a la regla benedictina. CARACTERÍSTICAS GENERALES Frente al Primer Románico que empleaba un aparejo irregular (sillarejo) ahora se impone el de cantería, regular, circunstancia que propiciará cambios estructurales y ornamentales. Los primeros afectan tanto a las cubiertas como a la estructura mural, las cubiertas en el Románico Pleno son abovedadas y perfectamente interrelacionadas con la estructura de los muros, que ya había contado con un anticipo en los edificios ramirenses. En el caso de Asturias el aparejo de cantería se utiliza excepcionalmente, únicamente los templos pertenecientes a los monasterios más importantes van a disfrutar de este apoyo constructivo. Salvo casos raros el aparejo de cantería se aplicará en los ábsides y en las portadas, en casos más destacados, en esquinas y en los vanos, para el resto se usa la mampostería, que se generaliza en el siglo XIII. Proporciones: salvo en algunos pocos ejemplos, el Románico asturiano nos ha dejado muestras de proporciones reducidas pero siempre atendiendo al cálculo armónico del conjunto. Por lo general, nos encontramos ante templos de una sola nave con ábside semicircular precedido de tramo recto, aunque hay algún templo con un mayor desarrollo planimétrico difundido en Borgoña en el siglo X desde Cluny II, y aceptado en general por el monacato benedictino: planta de tres naves con tres ábsides semicirculares escalonados y tramo recto. Estas características llegarán a Asturias gracias a los monasterios, en su mayor parte benedictinos, y al tránsito de peregrinos. Cambios estructurales: los muros son compactos y cerrados, carecen de articulación plástica salvo excepciones (San Juan de Amandi), únicamente estrechas saeteras permiten la iluminación del interior, ventanas sin ningún realce a excepción de la que se abre en el ábside. Los cubiertas son sencillas, la cabecera será la única que cuente con cubierta abovedada, en general predomina la madera. Con esta ausencia de abovedamiento cambia el sentido del espacio respecto del Románico Internacional, aquí el espacio es unitario, no aditivo. Dentro de esta sencillez estructural destacan dos elementos: el arco de triunfo y la portada. El primero es un elemento que separa la zona de los fieles del espacio sagrado por excelencia, el altar. Este arco en el Románico es semicircular y suele tener dos arquivoltas concéntricas apoyadas sobre jambas acodilladas con columnas adosadas en los codillos. En el exterior tiene su paralelo monumental en la portada, que puede ser únicamente una, en el imafronte, y con más frecuencia dos o incluso tres todas ellas con una estructura que se repite: arcos semicirculares con una o tres arquivoltas apoyadas en jambas, a veces sencillas y otras veces con columnillas adosadas. En las portadas se multiplican los elementos moldurales (roscas, impostas…), que junto con los capiteles recogen la decoración escultórica, disposición que se repetirá (arquivolta-columnilla) en las ventanas de los muros testeros. En la Edad Media la búsqueda de la belleza ha de ser justificada, la belleza no se niega pero al ser perecedera se busca un doble sentido, en ocasiones interpretado como una ofrenda o como el reflejo imperfecto de la belleza suprema, vía para la transmisión de un mensaje (vía anagógica). Buena parte del relieve monumental del arte asturiano no es ni narrativo ni simbólico, sino meramente ornamental, es una manera de lograr un marco adecuado para la casa de Dios. MUESTRAS EN VILLAVICIOSA Las muestras de arte Románico en Villaviciosa están íntimamente relacionadas con el Camino de Santiago, de la mano de las órdenes monásticas y de la peregrinación jacobea. Pero con anterioridad, la fundación de numerosos cenobios por parte de la nobleza astur había impulsado la construcción de nuevos templos, aún muy influenciados por el Arte Asturiano de la Monarquía. Comparadas con las grandes construcciones de otros países europeos o del románico castellano, las asturianas muestran una evidente pobreza en proporciones, materiales, soluciones de espacio y estructura y decoración. Su sencillez y, en ocasiones, rusticidad se ven compensadas por su densidad, perfecta integración en el paisaje y excelente calidad de emplazamiento. Los ejemplos con que contamos en la villa de Villaviciosa responden a un románico tardío, pues su uso como vía para peregrinos no tiene lugar hasta entrado el siglo XIII, destacan: San Salvador de Fuentes (siglo XI), Villaviciosa, edificio de proporciones armónicas basadas en el cuadrado como módulo base. Se trata de un románico incipiente que aún no se encuentra desligado del prerrománico; las ventanas no siguen la tipología románica pues se tratan de estrechas saeteras pero con canutillos esculpidos bajo la cornisa. Destaca el arco que da paso a la capilla, dos roscas sobre jambas acodilladas con columnas de capitel esculpido; arquería ciega de clara influencia prerrománica. San Andrés de Valdebárzana (1189, siglo XII), Villaviciosa, presenta modelo de nave y capilla únicas. Entre ambas se define el arco triunfal que acumula con la arquería ciega del ábside la decoración esculpida. Incorpora portada monumental esculpida y la característica ventana en el ábside. Portada occidental, tres roscas, jambas acodilladas, columnas y decoración característica de Villaviciosa: zig-zag y rosetas inscritas en el interior. Serán los motivos más difundidos en las portadas de la zona, que en algunos casos incorporarán los lobulados zamoranos y las cabezas de pico. Santa Eulalia, La Lloraza (Oles) Villaviciosa, pertenece a una fase tardía, algunos templos románicos, como el de La Lloraza, retoman viejos esquemas prerrománicos y recuperan la capilla cuadrada, que, en ellos, pierde la arquería ciega presente aún en las primeras muestras del románico regional. Santa María de Lugás (siglo XII), Villaviciosa, fue centro de peregrinación donde se veneraba a la Virgen. Está muy modificado pero la nave y el arco de triunfo se conservan; tiene dos portadas: portada occidental, tres arquivoltas lisas salvo la exterior con zig-zag, guardapolvo de tacos, capiteles esculpidos que mantienen relación con los de Santa Eulalia de Ujo (Mieres); portada meridional, combina lóbulos zamoranos en la arquivolta interior y cabezas de pico en la exterior.
Santa Eulalia de
Selorio (siglo XIII),
nos encontramos
con una construcción muy modificada, sobre todo la parte alta de la fachada pero
la portada, el arco triunfal y la cabecera son originales. El arco de triunfo,
con roscas, está ligeramente apuntado; presbiterio original con tramo recto y
semicircular, en el tramo recto arquerías ciegas, en el semicircular no. La
aparición de esta arquería hizo suponer que se trataba de un templo del siglo
XII (como Fuentes y Viñón) con influencias del prerrománico anterior y que
posteriormente, a principios del siglo XIII, se derribaría el muro testero recto
y se añadiría el ábside semicircular. Pero los capiteles de la arquería no son
tan arcaizantes como los dos ejemplos de Fuentes y Viñón. El muro cuenta con un gran tratamiento plástico, arquerías ciegas que generan nichos, superposición de dos pisos con columnas con una imposta intermedia que divide esta zona en dos grandes pisos horizontales contrastados por las arquerías verticales. Demuestra un enorme interés ornamental porque todos los elementos arquitectónicos tienen relieves integrados, todo permanece esculpido, además en estos capiteles se recogen los repertorios iconográficos más interesantes y más amplios del románico asturiano: escenas de la Antigua Ley, de la vida de Cristo y de la historia y martirio de algunos santos; de los pasajes bíblicos se eligen las escenas del “Pecado Original”, “Sacrificio de Isaac” y “Lucha de Jacob y el ángel”; en relación con la vida de Cristo y María, la “Presentación en el Templo”; junto a las escenas narrativas anteriores se presentan en toda su majestad el “Pantocrátor”, la imagen de Dios entronizado como Señor del Universo y del Tiempo, de viejo origen siríaco; la temática religiosa de nuestro románico se completa con la “Lapidación de San Esteban”. Los temas profanos, de aparición más tardía que los religiosos, recogen fundamentalmente escenas cinegéticas, especialmente la caza del jabalí, juglarescas, con acróbatas, músicos y juglares y caballerescas, con dos versiones fundamentales: escenas de torneo y la despedida del caballero.
Tampoco podemos dejar de mencionar otras constucciones, no tan representativas, pero que no carecen de interés artístico ni de valor arquitectónico, como: Santa María de la Oliva (siglo XIII); Monasterio de Sta. María de Valdedios (siglo XIII); San Pedro de Villanueva (nació como cenobio en el siglo VIII); San Andrés de Bedriñana (siglo XI); San Salvador de Valdedios (siglo XI); Santa María de Narzana (Sariego) o la Iglesia de Santa María de Sariego (siglo XI).
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© MALIAYONET C.B. |
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